Garcés: Chávez fue el jurado más calificado al que he enfrentado

El 19 de marzo de año 2011, el presidente Chávez iniciaba la Jornada Especial “Fiesta del Asfalto”, como parte de un Plan Bienal de Obras Publicas 2011-2012. Se trababa de un ambicioso programa para recuperar la vialidad del país que inició en la calle Real de los Magallanes de Catia.

Una vez que había revisado, cuestionado, analizado y desmenuzado en detalles el plan que le presentaba su “Novato del Año”, el joven ministro de Transporte y Comunicaciones,  Francisco Garcés; decidió presentar la iniciativa en su Programa Aló Presidente.

El plan que daba inicio, había superado la dura prueba del Chávez examinador y entonces era puesto en marcha.

“Yo he presentado muchos exámenes en mi vida, en distintas partes del mundo y con diferentes jurados, pero el jurado más fuerte y más calificado al que me he enfrentado, sin dudas, que ha sido el Comandante Chávez”. Así es el jefe que el alcalde Francisco Garcés, lleva en la memoria.

Llegando a Catia “donde yo me crié”, dice Garcés, le comenté al presidente que esas calles yo había jugado chapita. Se lo comenté y de verdad pensé que no me había escuchado. Y al terminar el programa Aló Presidente, me llamó y me dijo: Mira, vamos a ver si es verdad que tú jugaste chapita. Él ya había mandado a buscar todo y nos pusimos a jugar, precisamente en una de las esquinas del barrio donde yo me crié”.

Garcés y Chávez jugando chapita

“Chávez fue un jefe extraordinario”, dice sin titubear siquiera. “Hacía su tarea de jefe. Siempre muy estricto y siempre muy exigente. Era muy profundo en sus análisis y en sus estudios. Cada plan de trabajo que se le presentaba tenía que ser muy bien defendido para que fuese aprobado. No eran unas hojitas las que iban a convencerlo para que accediera a comprometer el dinero o a su pueblo, en eso siempre fue muy muy dedicado”.

Era la rúbrica del Comandante. Un jefe intraficable con la piratería, pero con un espíritu de maestro que llevó a flor de piel hasta su último respiro.

“Desde las primeras conversaciones con el Comandante, uno sentía que hablaba con un amigo, con alguien cercano, con alguien que sin duda era portador de una energía especial. Pero además, Chávez transmitía confianza y uno tenía la confianza de acercarse a él”.

Paso al frente

Como casi todos en este país, Garcés conoció a Chávez, aquel 4 de febrero de 1992, cuando la juventud militar de Venezuela insurge contra la decadencia de la democracia representativa.

También, como muchos, el movimiento estudiantil en el cual militó (Movimiento 80) se sintió motivado por el llamado del Comandante para que la Patria “se enrumbara” por un destino mejor.

Un paso al frente que no pasó desapercibido entre la dirigencia estudiantil, que durante toda la década de 1980, miró con recelo a los militares que años atrás masacraron al pueblo durante el “Caracazo”.

“El movimiento 80 de la UCV tomó posición con el “por ahora” y asumimos la bandera del movimiento revolucionario, en lo relativo a que la Patria tenía que encaminarse por un sendero mejor. Y tomando aquellas palabras de Chávez, lanzamos nuestro respaldo a su insurgencia y también a la necesidad de cambiar el rumbo de la patria”.

Militando en la revolución

Francisco Garcés dice con orgullo que jamás “se peló” una marcha o concentración convocada por Hugo Chávez.

“Como militante de base que soy, siempre estuve en cada convocatoria, acudí a concentrarnos, a marchar, y así lo hice con cada uno de los grupos de trabajo en los que he participado”.

Para él, tiene igual importancia la tarea de estar presente en una marcha que la de cumplir una función de gobierno. “así, de corazón uno forma parte de la revolución bolivariana”.

Con esa pasión militante pasó del movimiento estudiantil que defendió el 4-F, a los colectivos profesorales que se activaron para aportar al programa de gobierno del candidato Hugo Chávez en 1998. Estuvo en las comisiones de enlace que permitió al gobierno revolucionario asumir los ministerios tras la victoria electoral y de allí al equipo de trabajo del Plan Bolívar 2000.

“Yo no puedo olvidar que, casualmente, en el primer acto público del Comandante Chávez como Jefe de Estado, en febrero de 1999, yo fui condecorado el día de la juventud, hace ya 16 años”.

Llamado a filas

Durante 4 años Garcés estuvo fuera del país haciendo estudios de doctorado. A su regreso, la ministra Nuris Orihuela lo llama para trabajar en Funvisis.

Durante año y medio cumplió esa tarea y varios movimientos de tierra ocurridos en ese período lo hicieron interactuar con el presidente. “Él siempre fue muy acucioso, me llamaba directamente y me preguntaba muchos detalles de toda la información que yo le daba”.

Confiado siempre en la juventud, el presidente Chávez le entrega la tarea de ser su ministro de Transporte y Comunicaciones. Como a otros, directamente lo formó, lo aupó a estudiar siempre y a prepararse para servir al pueblo.

“Siempre, a los que él nos veía más jóvenes, siempre nos dedicó tiempo para la formación, para la enseñanza. Chávez fue una escuela”.

Tal vez por ello mismo el alcalde reflexiona al recordar al Chávez jefe, al Chávez presidente.

“Yo desde pequeño siempre me he considerado amante de mi Patria. Desde niño me apasionó la historia, la vida de nuestros héroes de la independencia. Pero yo ví, que mi devoción era poca en comparación con la que sentía Chávez. Jamás tuvo un gesto que no estuviese movido por el amor a su pueblo y a su patria. Era un hombre incansable”.

De esa energía de huracán que movió a Chávez en cada momento de su vida, Francisco Garcés saca la propia en su tarea como alcalde del municipio Guaicaipuro: “Tengo el compromiso es no fallarle a Chávez ni al pueblo. Que para mi viene a ser lo mismo, no concibo Chávez sin el pueblo y pueblo sin Chávez, que ya es una esencia. Uno podrá tener dificultades y cometer errores, pero no pueden perder lo más importante, preservar la patria”.

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Chávez le recomendó –directamente- al menos 10 libros a Garcés para que leyera, estudiara y alimentara su conocimiento para servir mejor al pueblo. Otro tanto se los regaló… uno de ellos no lo ha terminado,  pero las tareas impuestas por el jefe, han sido cumplidas una tras otra.

 “Sólo uno de los que me regaló no he leído”, por ahora…

Por: Ernesto J. Navarro

Autor entrada: Prensa Alcaldía